Guadalquivir – Una fiesta para los sentidos


 

Guadalquivir, un largometraje de naturaleza

Espectacular. Con esa palabra podríamos acabar esta reseña, y reflejaría a la perfección lo que es esta película documental que nos ofrece a lo largo de 90 minutos, que no es otra cosa que un festival de imágenes y sonidos de altísima calidad, belleza, originalidad y valor documental. Joaquín Gutiérrez Acha, director y director de fotografía – experto en producciones audiovisuales relacionadas con la naturaleza -, nos da la oportunidad de conocer desde la butaca de nuestro cine la maravillosa diversidad que tenemos delante de nosotros y que muchos desconocemos, tanto desde el punto de vista de la fauna como de la flora o los paisajes naturales.

La película toma como excusa la historia de un zorro solitario, que desde las sierras de Cazorla hasta su desembocadura en territorio de Doñana, realiza un viaje en busca de su destino, que no es otro que el de la soledad, paradójicamente, en medio de tanta vida y siempre a la vera de su fiel acompañante, el río Guadalquivir.

Película Guadalquivir - Wanda Films

El largometraje está grabado con una muy buena calidad digital (4k) y, sobre todo, con un sonido directo fantástico -Dolby ATMOS- de la mano del experto en sonidos de naturaleza Carlos de Hita, que nos logra transportar en cada escena a unos pocos metros de todo lo que sucede ante nosotros. Las tomas aéreas son un auténtico regalo: los planos del vuelo de flamencos o cigüeñas en formación son inolvidables, y los tiros de cámara circulares sobre algunas águilas, increíbles. No pude evitar recordar al ver esta película aquellos documentales de Félix Rodríguez de la Fuente, que además de dejar en nuestras retinas imágenes que perdurarán para siempre, plantaron la semilla para que germinara en nosotros ese amor por la naturaleza y por la conservación de un mundo maravilloso y frágil.

Él se quedaría hoy asombrado al ver la manera en que películas como “Guadalquivir” siguen esa estela que él inició, con recursos tecnológicos que te permiten observar momentos que hace unos años nadie imaginaría: las escenas grabadas para slow motion -en cámara súper lenta-, los time lapses -escenas que en pocos segundos muestran varios minutos, horas o incluso días-, las escenas nocturnas o en la bruma… son tesoros visuales de una plasticidad y belleza sin igual.

Si te gusta la naturaleza, te gustará “Guadalquivir“.


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